Si hacemos una encuesta entre personas que no juegan al poker sobre su idea acerca de este juego, pocos o ninguno hablarán de estrategia, disciplina, estudio, estadísticas. Las ideas generalizadas pueden ser dos: la imagen de las antiguas películas, en la que varios jugadores se sientan alrededor de una mesa a beber cerveza y jugar con amigos, y donde gana quien más farolea; o la de los famosos jugadores actuales de mesas de apuestas altas, que se juegan fortunas en pocas horas.
Lo primero que debemos tener claro es que el poker no es el típico juego de casino, ya que no jugamos contra la casa sino contra otros jugadores. La ganancia del casino o la sala de poker proviene de la comisión que pagan los jugadores por cada mano jugada. Entonces, básicamente, lo que hacemos al jugar poker es arriesgar nuestro dinero en un juego de habilidad.
Y la suerte tiene poco que ver con todo esto, aunque es cierto que nos pueden tocar mejores o peores cartas. Pero en el poker gobiernan las matemáticas, no el azar, y dependerá de nuestra habilidad el lograr el mejor resultado posible.
La verdad es que, a diferencia de la mayoría de los juegos de casino, se puede ganar dinero jugando poker. Mucho dinero, suficiente como para vivir del juego. Cuánto podemos llegar a ganar, depende de muchos factores. Algunos profesionales hablan de un promedio de un gran pozo por hora (en proporción directa con los montos de las apuestas, claro). Esto significaría que si jugamos durante 100 horas en mesas $5/$10, ganaríamos $1.000 en promedio, a grandes rasgos. Por supuesto que esto dependerá de nuestra habilidad y de la de nuestros rivales.
A medida que subimos de nivel las cosas se ponen más difíciles, porque la habilidad de los jugadores va en aumento. Por eso, si pretendemos vivir del poker, convertirnos en profesionales, necesitaremos estudiar, aprender, practicar y dedicarle horas y más horas.
En resumen: necesitarás disciplina y tiempo, pero si quieres ser un jugador profesional y vivir del poker, no dudes de que se puede.