Jugar el river

Al acercarse el final, la situación se pone realmente emocionante en la mesa. El crupier coloca la última carta y dentro de cada jugador, una fulminante serie de razonamientos le permiten concluir cuál es el siguiente paso. Con cinco cartas en la mesa, las posibilidades y combinaciones de cartas son muchas, para lograr una mano ganadora. Todo depende del par de cartas de mano, o de la osadía del jugador.

Nuevamente empieza la ronda de apuestas (esta vez la última), en el orden de siempre, es decir, empezando por el jugador ubicado a la izquierda de quien tiene el botón. La lucha por el bote continúa mientras cada uno establece su apuesta, señalando de esta manera implícitamente que su mano es la mejor, hasta que el repartidor ha hablado. Entonces es tiempo de mostrar juegos o quedarse callado, porque los más cautos se retiraron mientras pudieron. Si algún osado puso todas las fichas que le quedaban en la mesa (movimiento denominado “all-in”), siempre existe la posibilidad de que otro temerario iguale su apuesta, o incluso la suba.

Si todos prefieren retirarse, a riesgo de perder mucho dinero, es posible que el jugador se haga con el bote sin tener que mostrar sus cartas, y dejar al resto con la duda de si fueron engañados o en realidad el apostador tenía una mano envidiable. Cualquiera podría imaginar la escena: luz potente dirigida hacia la mesa y el resto en penumbra, varios sujetos fumando y el feliz ganador, sin hacer el más mínimo gesto, retira de un manotazo el montículo de fichas del centro de la mesa, al más puro estilo Hollywood… Pero en la vida real las cosas no ocurren así. Bueno, casi nunca, porque por lo general, al finalizar el river, cada quien expone sus cartas y las coteja con las jugadas del resto, hasta que los interesados quedan de acuerdo sobre cuál es la mano ganadora, se entrega el bote y se reorganiza la mesa para empezar la siguiente partida, para la que algunos van ya preparados, porque han pillado algún imperceptible gesto de tal o cual, que le permitirá leer sus pensamientos en adelante.

Antes de obtener el botón, el jugador debe haber pagado todas sus deudas (como ciegas (blinds) o lo que corresponda), de lo contrario, el turno de repartir le corresponderá al siguiente jugador, en el orden de siempre, empezando por la última persona que tuvo a cargo el botón.

Finalmente, vale la pena recordar algunos consejos de los jugadores profesionales, en los que todos ellos están de acuerdo:


  • Nunca juegues cuando estás cansado.

  • Jamás, nunca, por nada del mundo, tomes bebidas alcohólicas mientras juegas. El alcohol produce una seguridad sumamente engañosa, falsa. Hay quienes juegan y beben habitualmente, con éxito, pero son casos raros.

  • Si apuestas más de lo que tienes, probablemente te meterás en graves problemas.

  • Es más fácil farolear en mesas con pocos jugadores, porque es más sencillo convencer a un grupo pequeño que a uno grande. Si bien es cierta la afirmación anterior, las condiciones en que se juega son muy importantes, además de los jugadores que participan en el juego, porque no es lo mismo participar en un evento con jugadores intermedios y novatos, que en otro con jugadores intermedios y profesionales. En general, la afirmación es cierta, pero con sus limitaciones.


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