¿Son seguros los métodos de pago?

El dinero real en Internet puede parecer algo demasiado intangible a algunas personas. Y la verdad es ésa, porque el dinero electrónico es una cifra en una base de datos, relacionada con nuestro nombre y poco más. Aunque sea intangible, no deja de ser dinero real.

Tiene muchas ventajas el utilizar dinero electrónico; para empezar, es una de las maneras más seguras que existen de hacer transacciones y de guardar dinero, por las fuertes tecnologías de encriptación de información que se utilizan hoy en día, en comparación con los billetes, que pueden extraviarse, dañarse o ser robados.

En el siglo XXI, es posible comprar artículos que están ubicados en las antípodas de nuestra ciudad, con unos cuantos clics, gracias al dinero electrónico. Se pueden realizar importantes negocios y cerrar la transacción inmediatamente gracias al dinero virtual. La mayoría de empresarios modernos revisan sus transacciones bancarias desde su ordenador, e incluso solicitan créditos y sobregiros desde su propio escritorio, sin perder tiempo en acercarse al banco físico ni esperar a que su oficial bancario despache a los clientes que llegaron antes. El trabajo que puede hacerse hoy en día es mucho más productivo sin duda, en relación al tiempo que toma realizarlo. Pero no todo en la vida es trabajo. Al final del día, mucha gente busca un poco de descanso, y qué mejor que una partidita de poker… Nuevamente, el dinero electrónico entra en juego.

Actualmente hay una diversidad de métodos de pago por Internet. Al menos los más populares, tienen fama de seguros y fiables. Podemos empezar por las tarjetas de crédito, o las compañías de transferencia de dinero, además de los clásicos giros bancarios y depósitos en cuenta corriente, aunque hoy en día hay otros sistemas que por mérito propio se han hecho un hueco en el cada vez más competitivo mercado de las transacciones de dinero por Internet.

SSL y TLS: Prótocolos de seguridad

Si de seguridad por Internet se trata, es imprescindible hablar de los protocolos utilizados para el intercambio de información entre dos terminales de datos, en este caso, un usuario que quiere hacer una transacción (digamos la compra de un libro en una librería virtual) y un vendedor. En cuanto el cliente digita la información de su tarjeta de crédito, nombres, etc. y oprime el botón “aceptar”, una vía de transporte segura (Secure Sockets Layer, SSL, algo así como Capa de Conexión Segura) encripta, es decir codifica y, previa verificación de identidad del servidor remoto, remite la información del usuario al vendedor. La ventaja principal del proceso radica en la encriptación y en un canal especial utilizado para la transmisión de la información, de modo que cualquier posible fisgón las tenga extremadamente difíciles para escamotear la información, a través de métodos como la escucha o eavesdropping o el conocido phishing, es decir, la suplantación de identidad. TLS es un protocolo similar, pero más moderno.

Respecto al phishing, vale recordar o aprender, que uno de los métodos que utilizan esta especie de filibusteros virtuales suele empezar con un mensaje de correo electrónico, en el que un supuesto banco local le pide pulsar sobre determinado enlace, en el que se actualizará su información de usuario. Incluso puede verse el logo del banco y el formato habitual del portal. El caso es que ningún banco pide actualizar sus datos de esa manera. Una manera adicional de notar el engaño es que al mirar la línea de comandos del explorador de Internet (aquella donde dice: http: //www....) los más chapuceros no pueden ocultar su trampa, porque aparece otra dirección distinta a la del portal bancario. Sin embargo hay otros que todo lo cubren con visos de veracidad. Ante la duda, acuda personalmente a su banco, o al menos envíeles un mensaje de correo electrónico (buscando una dirección electrónica que conste en su sitio oficial) comentando el asunto, sin rellenar el formulario ni revelar información alguna.

Excepción hecha de casos como los mencionados, en general los métodos de pago y los sistemas actuales de seguridad de transmisión de la información han probado ser eficientes y sin duda alguna seguros y confiables.


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