En todos los juegos hay ganadores y perdedores. En el poker cada minuto alguien gana y alguien pierde. De hecho, teniendo en cuenta que las mesas son de 8 o 9 jugadores, pocos ganan y muchos pierden. Lo que significa que nuestra cuasi constante será ser un perdedor, y no un ganador.
La mayoría de los jugadores se enfocan en la parte ganadora del juego, y prestan poca atención a las derrotas. Piensan en cómo ganar más botes lo cual, claro, es importante. Pero el poker se trata de un intercambio de dinero: unos pierden dinero, otros se lo llevan. Y la verdad es que nuestro ingreso se formará con decenas y decenas de pequeños botes ganados, ficha sobre ficha.
Está en la naturaleza misma del juego que muchos deben perder para que pocos ganen. Y que cada uno de nosotros debe perder para poder ganar, ya que serán muchas más las manos perdedoras que las ganadoras, y ese camino lo recorreremos indefectiblemente.
Pocos jugadores de poker son plenamente conscientes del hecho de que, en el poker, deben perder para poder ganar. Odian perder. Y sólo quienes saben perder bien conseguirán la habilidad para ganar y desarrollarán las estrategias de poker necesarias para ganar.
El tilt es sólo una de las variables que debemos manejar para “perder bien”. Mantener el control en cualquier situación debe ser uno de nuestros principales objetivos en el poker. No perder dinero innecesariamente en botes que no sabemos si podremos ganar, sólo por el hecho de buscar resarcimiento.
Debemos ver los botes que perdemos como apuestas continuas, que finalmente darán el resultado esperado. Por eso decimos siempre que el resultado en el poker se ve a largo plazo: si ganamos buenos botes, aunque pocos, nuestra ganancia promedio por hora será buena.
Afrontar el riesgo de perder es parte del poker, y la parte que, finalmente, nos dará los beneficios.