Partidas con dinero real


Para los entusiastas del poker con poca experiencia pero con mucho afán por conquistar éxitos, ganar muchas partidas y vencer en torneos nacionales o internacionales, puede parecer natural empezar inmediatamente a jugar partidas con dinero real. Incluso hay mucha gente que ha empezado de esta manera desde que se popularizó el juego. El problema está en que numerosos novatos (la inmensa mayoría) juegan cantidades pequeñas precisamente por no perder mucho dinero, muy rara vez igualan una apuesta y pocas veces pasan del flop. Cuando el dinero se acaba, se dan cuenta de las cosas que hicieron mal pero el dinero ya no está en su poder, aunque ganaron en experiencia. El proceso se repite durante el tiempo que les tome aprender y adquirir destreza. Mientras tanto han gastado más dinero del que pensaron inicialmente, aunque estén satisfechos con la habilidad adquirida.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de aprender a jugar sin dinero real hasta adquirir experiencia, jugando en multitud de casinos en línea que cuentan con esta posibilidad. También están las reuniones de amigos en las que se apuestan centavos y la finalidad es conocer al manitas del grupo. En esos escenarios, puede uno medirse a sí mismo y medir a sus oponentes, sin arruinarse en el intento. Hay que persistir y buscar las oportunidades y los escenarios, o de lo contrario crearlos, organizando eventos locales, o participando en los organizados por otros aficionados. Todas esas experiencias van formando al jugador profesional que está allí adentro del que lo busca.

La idea es tener claro que para jugar dinero, y estamos hablando de al menos más de 200 dólares, es sensato practicar antes en todos los escenarios posibles, hasta que uno se sienta con la habilidad necesaria como para invertir en una partida con dinero real.

Si juegas por diversión, destina una cantidad concreta y llévala contigo, dejando en casa tarjetas de crédito, talones de cheques, etc. En cuanto el dinero se acabe, la diversión terminará y habrás pasado un buen rato sin perjudicar tu economía.

Jugar con dinero real, ya sea que sólo busques distraerte, o seas un aficionado en busca de la gloria (y los millones), no tiene por qué ser un problema.


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