Apuesta atrevida....

Cuenta la leyenda o no tan leyenda, que los hechos relatados a continuación tuvieron lugar en el año 1889, en un salón de la ciudad de Santa Fe, exactamente en el llamado Bowen’s Saloon, en el estado de Nuevo México en los Estados Unidos de América. Se disponían dos hombres a iniciar una partida de poker sin límite en su modalidad de five card draw (la modalidad de poker más antigua que poco a poco fue perdiendo popularidad ante el exitoso texas hold’em, el omaha o el stud).

Uno de los hombres que participarían en la partida era Ike Jackson, uno de los granjeros más ricos del Oeste de los Estados Unidos de América. El otro integrante de esta mesa de poker, era un conocido jugador y apostador de la zona, Jhonny Dougherty. Ambos jugadores estaban dispuestos a comenzar una larga y dura sesión de poker y jugar durante muchas horas, a su vez, la expectación sobre aquella partida era tan grande que más de cien personas observaban como espectadores, incluso el gobernador del estado de Nuevo México, el Sr. L. Bradford Prince, estaba entre los eufóricos asistentes.

Comenzó la partida. Las apuestas iban subiendo cada vez más, Cuando el pozo ya había llegado a los 100.000$ aproximadamente, muchísimo dinero para finales del siglo XIX, Ike Jackson redactó una nota escrita, en ella decía apostaba su rancho y con él las 10.000 cabezas de ganado que tenía en la actualidad.

Jhonny Dougherty rápida y silenciosamente, cogió un papel y una pluma, escribió en pocas líneas y se levantó de su silla. se acercó al gobernador Bradford Prince, desenfundó su arma, un reluciente Colt 45, y apuntándole a la sien le dijo: “Firme esto, o aprieto el gatillo!” y le dio el papel que acababa de escribir. El gobernador, obedeciendo sin rechistar, tomó su pluma y lo firmó de inmediato. Jhonny Dougherty volvió a su puesto en la mesa de poker y puso el papel que acababa de firmar el gobernador Bradford Prince en el pozo. Ike Jackson cogió el papel, lo leyó, y después de maldecir lo devolvió al centro de la mesa. En ese papel decía: “Subo tu apuesta, apostando todo el territorio del Estado de Nuevo México”.

No se sabe como acabó la partida, lo que si es bien cierto es que el poker ha cambiado mucho desde los tiempo del lejano Oeste hasta la actualidad. La imagen de pistolas encima de las mesas de poker y salones llenos de humo ha derivado a jovencitos veinteañeros con gafas de sol oscuras y ropas fluorescentes. A pesar de todo, aun sigue quedando esa imagen del poker del Oeste donde te jugabas la vida prácticamente en cada mano. Es labor de todos el luchar por eliminar totalmente esa errónea imagen del poker y elevarlo al escalafón actual que le corresponde, que no es otro que la TV y los medios de comunicación de mayor audiencia ya que público de poker hay y mucho.


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